• Montserrat Bordas

Carta Sobre mi experiencia con la Lactancia


Esta carta la escribí luego de haber nacido mi primer hijo hace ya 5 años, a un movimiento que por primera

vez hablaba abiertamente de la lactancia materna en nuestro país.... Ante todo quiero agradecerles por esta iniciativa que apoya a toda madre y futura madre que ha decidido lactar, apoyo tan necesario en nuestra sociedad que necesita concienciarse en muchos aspectos de la crianza y maternidad, en especial, la lactancia.

En mi caso, la lactancia fue una decisión y experiencia maravillosamente sacrificante, pero sobre todo, sumamente solitaria.

Me alienta pensar que ahora mamas en todo nuestro país sentirán apoyo y compañía porque aunque sepan que lactar es lo mejor para sus bebes, necesitan ese apoyo que les da fuerzas para seguir.

Quiero compartirles mi historia de lactancia, esperando ser un testimonio más que motive y anime a toda mama a lactar aún cuando parece ser imposible.

Desde antes de dar a luz, sabía que quería amamantar, pero no tenía idea de lo que eso implicaba, así como muchas otras cosas sobre la maternidad.

Aterrada de no poder lactar por una reducción de senos pasada, me sugirieron buscar un pediatra pro-lactancia, cosa extraña para mi porque entendía que todos debían serlo.

Al nacer mi hijo, cuando me lo trajeron a la habitación, se pego de mi como si supiera exactamente lo que tenía que hacer. En ese momento inicio una aventura a lo desconocido sumergida en complicidad y conexión.

Familiares, amigos cercanos inclusive médicos entendían que había que darle fórmula porque "todo el mundo" complementa, porque duermen mejor, porque se llenan más...

Fui acusada de elegir la vía difícil, y por tanto, los miedos, el estrés y las dificultades que enfrentaba como nueva mama eran producto de mi decisión de lactar exclusivamente.

A pesar de esto... tercamente insistí continuar la lactancia exclusiva.

Después de un mes maravilloso; mi bebe cambio repentinamente. No dejaba de llorar, no dormía ni de día ni de noche y no se consolaba con nada…

¡ Ni siquiera con la teta!

Ahí empezaron las opiniones nuevamente, y claro acompañadas de un: - "te lo dije"

- "tiene hambre - "no se está llenando" - "necesita cereal para dormir más y sentirse lleno".

En ese momento su pediatra "pro- lactancia" indicó darle pedialyte por 24 horas para descartar intolerancia; y me sugirió que donará mi banco de leche y que compre una formula especializada porque el bebe tenía una "alergia muy extraña" a la leche materna. (Palabras textuales)

Yo… destrozada y con el apoyo infinito de mi esposo; decidí seguir mi instinto materno, continuar lactando e investigar a profundidad.

Consulte localmente y hasta en Australia con especialistas en lactancia y me eduqué en la lactancia aprendiendo cosas que no sabia pero que me empoderaron a seguir mi camino sin temor.

Luego de muchas visitas médicas a diferentes especialistas "pro-lactancia" mi hijo fue diagnosticado con reflujo gastroesofágico silente. Básicamente, acidez.

En ese momento, los médicos admirados por mi deseo de seguir lactando y con poca fé en mi fuerza de voluntad, me indicaron una dieta eliminatoria que incluía únicamente: arroz, papá, batata, pollo, pavo, avena, y aguacate.

Seguí esta dieta hasta que mi bebe cumplió sus 6 meses y empezó a comer sólidos y ahí lentamente fui introduciendo los mismos alimentos que el comía.

¡ Aprendí que la mejor manera de llevar un régimen alimenticio estricto es cuando el ser que más amas en el mundo depende de él!


La dieta se indicó para eliminar cualquier posible irritante que provocará más acidez, pero aún no haciendo dieta, resulta que el mejor alimento para mi hijo era la leche materna, y darle fórmula, solo aumentaría cualquier síntoma ya que es mucho más difícil de digerir.

Y un día y una noche a la vez pasaron 25 meses de una relación de amor, apego y entrega, donde no había intolerancia o alergia, sino una inmadurez del sistema digestivo que solo necesitaba tiempo para madurar.

Me imagino que habrán experiencias aún más difíciles, y aún más sacrificantes pero decidí compartir la mía porque durante esta solitaria trayectoria han sido muchas las madres que me han dicho:

- "qué bueno que se te dio y tuviste leche, yo no pude",

- "a ti se te hizo fácil tu tenias leche" ,

-"fuiste de las elegidas para lactar"

y quiero que sepan que lactar es un sacrificio aún cuando la leche baja de una vez, aún cuando el bebe se pega automáticamente, aún cuando puedes hacer tú banco de leche.

¡Es un gran sacrificio y una gran entrega de amor!

Es difícil, consume tiempo, toma energía, conlleva planificación, paciencia, fuerza de voluntad, y sientes que vas en contra de la corriente pero ¡vale la pena!

En fin lo más difícil fue sentir que tenia que ocultar que mi hijo “grande” tomaba el seno. El sentirme avergonzada por las opiniones y comentarios de los demás, el sentir la necesidad de justificar un acto plenamente natural.

Hay que normalizar la lactancia, pero más importante aún, hay que concientizar sobre su complejidad y todo el aspecto emocional que lo arropa tanto al bebe como a la madre.


¡Gracias por esta iniciativa, gracias por dar el paso que muchas hemos querido dar y no nos habíamos atrevido!

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