• Montserrat Bordas

El Abuso Invisible en el Parto



Se habla de abuso en muchos ámbitos, en especial el abuso del niño y la mujer; pero hay un tema que sigue siendo, como le llamo yo, “invisible” y es la violencia obstétrica la cual tiene raíz en la violencia de género y trata sobre el abuso durante el parto de una mujer.

Se define como abuso cualquier conducta que, por acción u omisión, violenta física y emocionalmente a una persona; generalmente en una posición vulnerable.

Le llamo invisible porque se ha normalizado, ya que frecuentemente para ambos los profesionales a cargo y las mujeres, son practicas completamente rutinarias, reglamentarias y necesarias, aunque son llevadas a cabo sin base científica y comúnmente sin consultarlo con la mujer; sino informándole lo que va a suceder, lo cual sugiere que es algo obligatorio o necesario. Para que esa mujer pueda tomar una decisión informada, necesita tener la información y permitirse hacer todas las preguntas necesarias al personal a cargo. De no tenerla se da lo que llamamos “consentimiento implícito” lo cual supone que el paciente en este caso la mujer hizo o dijo algo que dejaba entendido que estaba dando su consentimiento sin necesariamente haber sido así.

Por esta razón, durante el parto suceden comúnmente intervenciones y actitudes abusivas física y emocionalmente que no se cuestionan y que se deduce que deben ser de esa manera.

Un ejemplo de abuso físico son los excesivos y repetidos exámenes vaginales para determinar la dilatación del cérvix. Muchas mujeres se sienten expuestas y obligadas a permitir que se le hagan repetidos tactos, y por lo general no le han preguntado si desea que le hagan un examen vaginal, o, informado que no es obligatorio, o que ella puede elegir no ser tocada por nadie que no sea su médico, e incluso negar el consentimiento al dicho examen. Lamentablemente las mujeres en este examen “rutinario “se sienten expuestas sin saber que tenían una opción. Abuso obstétrico es planificar una cesárea por razones no acertadas científicamente, planteándolo como si no existiesen opciones y no informando los riesgos de esta que es una cirugía compleja, sumamente invasiva y considerada de alto riesgo; dato que pocos pacientes conocen y profesionales de salud comparten.

La colocación de la vía intravenosa o catéter de anestesia bajo el argumento de “por si ocurre una emergencia y hay que ponerte algún medicamento” o el no colocarlo cuando una mujer lo pide son formas de abuso, ya que obligan de algún modo a que la mujer se someta al procedimiento sin ser vital o sin necesariamente estar de acuerdo, y percibiendo que no hay otra opción o forma de proceder.

Mas allá que el abuso físico, existe el abuso emocional. Dejar a la mujer sola, exigirle estar sola, obligarla estar en compañía de quien no quiere que este presente, impedirle que se mueva o se exprese; son todas formas de abuso.

Las anécdotas abundan, de mujeres, cuestionadas, minimizadas y humilladas en su labor de parto con comentarios como: - “es que no sabes pujar” - “aguanta dolor eso no es nada” - “ cállate y deja de quejarte”

convirtiendo el acto de amor mas puro de traer vida al mundo un escenario violento, trágico y contundido- solo que “invisible” porque nadie se da cuenta o habla de eso… sigue siendo de la misma manera y nadie se queja. Que paradójico es que el traer un ser humano al mundo pueda ser tan deshumanizado.

Dar a relucir este tipo de abuso no busca señalar culpables, no busca castigar, no busca acusar, busca crear conciencia, adquirir conocimientos y sensibilizarnos a la violencia y el abuso normalizado en todos los ámbitos de la vida, que irónicamente principia al momento de nacer…

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